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LA NO LECTURA: UN PASAJE AL SUBDESARROLLO …Por: Carlos Herrera Toro

LA NO LECTURA: UN PASAJE AL SUBDESARROLLO

Por: Carlos Herrera Toro

Al revisar los índices de lectura a nivel mundial, se ha podido prever que los países que menos leen son generalmente los más pobres y atrasados, mientras que los que invierten más tiempo en recorrer los libros son siempre los que tienen más adelanto y tecnología, además de ser los que menos intolerancia tienen en los aspectos religioso, político, racial y de género, mostrando la estrecha relación que existe entre el desarrollo del conocimiento y la concepción igualitaria del mundo.

Pero, ¿qué tiene que ver la lectura con la tecnificación y el adelanto científico, así como con la tolerancia que la gente logra desarrollar?

Las personas que leen, generalmente, se hacen más críticas en cuanto a sus propios conceptos y creencias y pueden con ello ampliar el espectro de su conocimiento hasta límites insospechados, así como entender de una mejor manera a personas que tienen opiniones diversas, incluso contrarias a las suyas, ya que los libros otorgan el saber necesario para moldear las concepciones en un grado avanzado de reflexión y análisis, y sobre todo, permiten que las ideas abstractas creen nido en ella y así se pueda desarrollar el conocimiento científico de una forma adecuada. Aunque, claro, el leer a Don Quijote no garantiza que la persona pueda crear un robot, pero sí avala que la misma desarrolle un cerebro que pueda entender sus fórmulas y cálculos.

Cabe mencionar que hay un error de conceptos cuando se habla de lectura, puesto que se suele creer que ella tan sólo se refiere a los textos literarios, empero, es menester señalar que hay personas, quienes son buenas en el arte de leer, aunque no hayan agarrado una obra literaria en muchos años, sino que se han especializado en otras líneas como: La Historia, la Filosofía, la Lógica, las Ciencias Políticas, etc., que son buenas opciones para suplir la carestía de amor hacia la literatura. Lo importante de ello es saber escoger el libro que nos haga crecer en conocimiento, porque así como hay textos que educan al cerebro, hay otros que lo hacen incompetente y fanático, y por ello es menester leer no sólo una línea de pensamiento, sino buscar en varias fuentes las concepciones para poder discernir entre los libros el que sea adecuado para hacernos evolucionar en cuanto al pensamiento y no escoger el que nos provoque involución cultural.

El libro, como se dijo líneas arriba, nos hace también más tolerantes, y es que la gama de opiniones y temáticas que nos pone al alcance la lectura, nos permite entender la posición del prójimo aunque no la compartamos, y así podemos transigir con otro pensar, incluso sirviéndonos de él, pues es posible extraer de sus líneas todas las cualidades que lo hacen valedero, y así diversificar el pensamiento. No es casualidad que los países con más alto índice de lectura carezcan de guerras y enfrentamientos religiosos o raciales, y que en los países en donde se lea menos, la intolerancia sea la ley primordial de sus acciones.

Es común que los jóvenes que no han sido educados en ambientes de lectura y pensamiento crítico rehúyan a los libros, porque los consideran innecesarios para sus vidas, sin darse cuenta que con su decisión están inhibiéndose de muchas oportunidades de desarrollo, y están condenándose a ser parte del vulgo, en lugar de hacerse parte del progreso. La no lectura no sólo es el pasaje al subdesarrollo, sino el aval de que nunca saldremos del retraso cultural. CONTINUARÁ…

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